sep 8, 2010

Enviado en Actualidad, Cartelera | 3 Comentarios

Vuelven los héroes: 144 muertos, 0 (cero) besos

Vuelven los héroes: 144 muertos, 0 (cero) besos

Los indestructibles. The Expendables. USA. 2010. 103´. De Sylvester Stallone. Con Sylvester Stallone, Jason Statham y Jet Li.

Vilena es una isla latinoamericana donde viven 6000 habitantes sometidos por un dictador, el General Garza (David Zayas). Su ejército está formado por 200 hombres. Esta información es de una enorme generosidad. Durante la película, en caso de aburrimiento, tenemos la posibilidad de contar los muertos y mantenernos informados de cuánta resistencia le anda sobrando al General.

Esta idea no es caprichosa. Luego de una primera incursión fallidamente clandestina de Barney Ross (Sylvester Stallone) y Lee Christmas (Jason Statham) en la isla, se nos informa que el ejército de Vilena ha perdido 41 hombres. Información que sólo se comprende aceptando que el film comparte el espíritu estadístico anunciado en el primer párrafo.

Durante los momentos en que la cuenta se suspende, la pantalla se transforma en la alfombra roja del cine de acción. Forzosamente acoplada a la trama presenciamos una pequeña reunión de directorio del restaurante Planet Hollywood. Stallone, Schwarzenegger y Willis charlan un rato. Cualquier cosa que dijesen funcionaría, hasta un chiste sobre las pretensiones presidenciales de Arnold.

Jason Statham es posiblemente el que mejor encaja, el dueño de la película. Los demás personajes se definen en relación a él. Stallone más viejo y más caricaturezco, Dolph Lundgren más enorme y más fuerte, Randy Couture más torpe, Terry Crews más negro. El lugar de Jet Li queda definido por su hermoso reclamo sindical: considera que debe llevarse un porcentaje mayor porque al ser más pequeño es, relativamente, el que más trabaja.

Como corresponde, las mujeres reciben más golpes que caricias. No hay un solo beso en toda la película. Lacy (Charisma Carpenter), la mujer de Lee Christmas, comete el error de no esperarlo hacendosamente durante todo el tiempo que él está fuera de casa y se consigue un macho golpeador que recibirá su merecido. Suponemos que de ahí en más aprenderá a soportar callada y en casa. El deseo de Lee, y el del film, está centrado en los golpes y no en el sexo. La tensión no es entre él y Lacy, sino entre él y el nuevo amigo de ella. La inevitable paliza termina con la penetración de la navaja de Lee en la pelota de básquet del golpeador de mujeres. Luego de ese clímax, ella no volverá a aparecer, él ya está satisfecho.

Sandra (Giselle Itié) es la hija rebelde del General Garza. Además de ser el contacto en la isla, es la motivación de Barney para volver a hacer justicia. Su rebeldía le acarrea algunas torturas que soporta con heroísmo sensual. Cuando todo termina elige quedarse en la isla y despedirse de Barney con un moderado beso en la mejilla.

La tercera mujer es la del tatuador Tool (Mickey Rourke). Él no tarda ni una escena en cambiarla por una guitarra a la que pinta con la promesa de destruirla cuando termine.

Llamativamente, el dictador Garza, con su arduo castellano, no es el más malo de la película. Por detrás y sobre él aparece James Munroe (Eric Roberts), un ex agente de la CIA. Un par de veces se asegura que la isla era un paraíso hasta que la agencia instaló al dictador y la convirtió en el infierno que es. Este reconocimiento de Hollywood de las responsabilidades de su país puede producir una pequeña satisfacción, seguramente mucho menor al temor de pensar en qué andarán ahora, qué estarán reconociendo dentro de treinta años.

Por lo demás, muchos tiros, explosiones y grandotes pegándose. Seguramente citas para los fanáticos del género y algunos chistes más o menos graciosos. Contando las muertes que aparecen en pantalla y sumándole unas 6 más por explosión (las llamas impiden el recuento preciso de las víctimas), las bajas entre los soldados del General ascienden a unas 144. Se omiten posibles defunciones fuera de campo dado que los combatientes vilenos parecen ser muy respetuosos del montaje y de las convenciones del género, y jamás atacan si no están en cuadro aunque la enorme superioridad numérica y la táctica más elemental les recomendarían lo contrario.

Ignacio Izaguirre es egresado de la carrera de Periodismo y Crítica Cinematográfica de CIEVYC

  1. “qué estarán reconociendo dentro de treinta años”
    ¡Grandioso!

  2. Germán dice:

    Genial

  3. Ivan Drago dice:

    Como corresponde, las mujeres reciben más golpes que caricias.

    Jo!
    premio al comentario feminista del mes

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