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Vuelven los héroes: First blood
“Conocete a vos mismo”
-Inscripción en el templo de Apollo, Delfos
Producto de las modas, autores y directores menores y mayores, la esquizofrenia post-Vietnam, la esencia de la clase-B, el legado de los spaghetti western, el cine bélico y los policiales urbanos de los 70’, nació en los 80′ el cine de acción de la “escuela” Stallone, Schwarzenegger y compañía. Un género que, como los clásicos, no miente y obedece a ciertas premisas de carácter estético, fantástico (y viril).
Los indestructibles (The expendables, 2010, Sylvester Stallone) carga con esa mochila. Una mochila pesada, cargada de armas (metafórica y literalmente). Dialoga todo el tiempo con este género ya caducado, revelando su naturaleza (como Comando-Commando, 1985, Mark Lester- , o Cobra, 1986, George Cosmatos), sin llegar a la autoparodia (El último gran héroe-Last Action Hero, 1993, John McTiernan) pero sí al homenaje-cita, como en El último soldado (Soldier, 1998, Paul.S.W.Anderson). No es un pastiche.
Todos los clichés están presentes: secuencias de acción magnificadas (explosiones enormes, persecuciones en auto, batallas similares a las de los juegos de PlayStation en primera persona), diálogos ilusos, roles caricaturescos, romance (en este caso hay uno solo), “duelos” entre personajes de igual calibre, etc. Puede parecer desproporcionada, es que su naturaleza no traiciona. La estructura narrativa es lineal. Todo fluye, y sabemos cómo va a terminar. Como si la misma historia, se hubiera contado en películas afines desde hace treinta años.
Stalllone le da personalidad y respaldo a los clichés. Inclusive, los eleva a un plano mayor. Mediante los diálogos se asume que es un tipo de “la vieja escuela” (“que ya no es tan rápido” le recrimina Jason Statham), y porta una pistola cual mercenario del lejano oeste. También se permite romper con algunos clichés al no besar/conquistar a la dama de turno, y al exclamar luego de que le dieran una paliza: “Me patearon el trasero”. Son detalles para aseverar una temporalidad, los años pasan y las heridas y arrugas cada vez pesan más, no importa que sea John Rambo. La relación entre los personajes de Barney Ross (Stallone) y Gunnar Jensen (Lundgren) es prueba de eso. En un momento de la película, Barney debe disparar a Gunnar y herirlo de muerte. Es imposible no apreciar su lamento al hacerlo, se está matando a sí mismo. Al acercarse a él sostiene “haz algo bien alguna vez en tu miserable vida”, eso habla de un pasado. Los diálogos entre ambos son de otra parte, no pertenecen al mundo del cine contemporáneo, son de antaño, de un mundo que murió, y parecen ser los únicos que manejen esa lengua muerta. Gran ejemplo, es la secuencia en la cual Barney y Yin Yang (Jet Li) son emboscados por sus enemigos, y deben escapar, en una persecución, en donde los 80’ afloran en toda su dimensión. “Ups” usa como expresión Gunnar Jensen, el gigante Lundgren, al chocar con otra camioneta, en un tremendo personaje que trae reminiscencias de Red Scorpion (Red Scorpion, 1989, Joseph Zito) y Soldado Universal (Universal Soldier, 1992, Roland Emmerich). Esto responde a la estructura clásica de estas películas, con el mismo nivel de inocencia, ridiculez y violencia.
También significativo es el encuentro entre Barney, Trench Moss (Arnold Schwarzenegger) y Church (Bruce Willis). Trench entra al lugar con un plano que la imagen de un ser inmóvil, de un autómata, ¿hace falta decir algo más? Es una secuencia en donde se cierran todos los chistes que durante años se hicieron en pantalla Stallone y Schwarzenegger cada vez que se citaban el uno al otro. Pasó en El Demoledor (Demolition Man, 1993, Marco Brambilla), en Mentiras Verdaderas (True Lies, 1994, James Cameron) y en El ultimo gran héroe. La consciencia temporal se debe a que Stallone sabe en dónde están parados. Sabe del pasado y presente de cada uno, y del peso que cargan a sus espaldas. Es un momento cumbre, y quien mejor para interceder que Bruce Willis, es decir, el inmortal John McClane.
Christmas (Jason Statham) simboliza a EL héroe moderno y su vez, es quien carga con la herencia de estos titanes. En muchas escenas, vemos al transportador, y las coreografías típicas del cine de acción moderno, post-John Woo/Tsui Hark/Besson producciones.
Merece un párrafo aparte lo de Mickey Rourke como Tool, un ex miembro del grupo, y amigote de Barney. Si bien su papel es secundario, su aura invade la pantalla cada vez que aparece. A esta altura, él es un verdadero “indestructible” dentro del cine. Es alguien que no viene precisamente de este género, pero sí de las puertas grandes del cine. Alguna vez también se le ha negado la entrada.
La película es consciente de lo que dice y no tiene vergüenza al hacerlo. Pertenece a un universo doctrinario. Hay reglas que deben obedecerse. Responde por completo a este mandamiento, al establecer la carga moral adecuada. Esta es la autoconciencia de Los indestructibles, de este género. En la estética y las motivaciones, hay un saber. Y quién mejor para mostrar ese mundo que sus fundadores, quienes lo vieron nacer, crecer, presenciaron su caída y hoy en día, lo regeneran, con las mismas armas. Estas películas saben de qué hablan. Parten de conocerse así mismo y saber de sus limitaciones y virtudes.
Luis Alberto Benedini es alumno de primer año de la carrera de Periodismo y Crítica Cinematográfica de CIEVYC


TREMENDO COMENTARIO DEL MEJOR CINE DE ACCION DE ANTAÑO,COMO LOS 80 SIGNIFICO PARA LOS FANATICOS DE HEROES IRROMPIBLES!!!CAPTURASTES DIALOGOS IRONICOS Y VERDADEROS DE TODOS LOS PERSONAJES!UNA VISION ESPECTACULAR DE LA PELICULA,TE FELICITO MAN!!! Y LO DE MICKEY ROURKE ES VERDAD UN INOXIDABLE,AUNQUE LA APARIENCIA DIGA LO CONTRARIO,APOYO SU MOCION!!!AH SEGUI CON ESTO ES LO TUYO Y MUCHA,MUCHA SUERTE EN TODO HICHI.
que lindos los policiales de los 70. Las Death Wish con Bronson, pura alegría, pura venganza.