oct 12, 2010

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Avatar bis: Avatar y sus interpretaciones, acá va una más

Avatar bis: Avatar y sus interpretaciones, acá va una más

Avatar, de James Cameron, con Sam Worthington y Sigourney Weaver, 162’, 2009

“Con la fuerza de nuestros abuelos y abuelas honraremos   a nuestros  mártires. Trabajamos por la justicia, la verdad y la paz”

Indígenas tzotziles de la organización Las Abejas

Una obra puede ser repudiada, amada o ignorada, siempre y cuando antes haya sido analizada. Avatar es una obra de arte del futuro, con colores hermosos, un mundo fantástico, excelentes efectos especiales y grandes fotografías que se suceden, pero detrás de toda la parafernalia hay algo digno de ser percibido. Las interpretaciones sobre la película ya fueron miles, y en su reestreno, se suman aún más. La vuelta a la pantalla grande genera polémica en los nuevos ilusos que aparentan desconocer el fin de la industria: recaudar. Siempre recaudar.

Sentado en su butaca, con los pochoclos en una mano y la gaseosa en la otra, el espectador puede sentir algo dentro suyo que le traiga imágenes de la Matanza de Acteal (Chiapas, 1997), algo recuerda al Sub-comandante Marcos y a esa trágica mañana donde un grupo “para”-militar mató indígenas en plena jornada de ayuno y rezo por la paz. Claro que debajo de los pies de esas familias había tanta riqueza como debajo de los pies de los Na’vi, que imploraban a Eywa como Las Abejas imploraban a Dios en la hora de su muerte. Si parece cruel el “desalojo” de las personitas  azules por el valioso mineral unobtainium, se debería escuchar los relatos de los sobrevivientes de La Masacre. Ellos sí fueron conscientes de por qué los persiguieron: nacieron sobre lo que iba a ser una inmensa plantación de palmeras que convertiría a Chiapas en el mayor exportador de agrocombustible (la mano del norte siempre presente). En ambos casos fueron empresas multinacionales las que desearon apoderarse de un territorio ya ocupado hace miles de años.

En la vida real fue el Subcomandante Marcos quien en su primer levantamiento, de igual manera que el protagonista de la película, llamó a grupos revolucionarios de la selva a unirse a ellos para luchar contra la injusticia y la explotación. Además, cabe destacar que la selva Lacandona con el 70% de la fauna y flora de América Latina, se parece bastante en su riqueza a Pandora y sus feroces animales. Por último, Arbolcasa (el árbol madre, también llamadoKelutrel”) conectaba a los Na’vi con sus antepasados, y Las Abejas tomaban de sus abuelos (dignos de ser admirados)  el valor para continuar luchando.                                                                                                             Las coincidencias con la Masacre de Acteal son muchas e identificables, de hecho Avatar es una obra adaptable a cualquier tipo de injusticia social o de denuncia ecologista. Lo bueno de un film ideológicamente tan amplio es que le da la oportunidad a quien la ve de formular una teoría distinta. Desde el espectador promedio hasta el especializado: todos pueden disfrutar, razonar y opinar en la ya estrenada y reestrenada película de James Cameron.

Sofía Casas es alumna de primer año de la carrera de Periodismo y Crítica Cinematográfica de CIEVYC

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