feb 21, 2011

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Estrenos: ¿CÓMO CONSTRUIR UN MONARCA?

Estrenos: ¿CÓMO CONSTRUIR UN MONARCA?

El discurso del rey (The King’s Speech), de Tom Hooper. Con Colin Firth, Geoffrey Rush y Helena Bonham Carter. Inglaterra, 2010

Las películas de época no son mi fuerte. Siempre tuve un rechazo al término “de época”. ¿De qué época? ¿Acaso Death race 2000 (1975) no es una película de época futurista? ¿Las locas aventuras de Robin Hood (1993) tampoco entra? La discusión sería interminable. Generalmente se llama así a los culebrones victorianos europeos de alta sociedad que casi nunca acusan una fecha precisa. Son como el género de terror, nunca pasan de moda (aunque el terror tiene que esperar lapsus de cinco o diez años para aparecer con un representante entre los nominados de los Oscar). Generalmente también son sinónimo de película infumable aunque debe destacarse que los trabajos de vestuario y arte, a veces actuaciones inclusive, son mucho más que la película en sí. También hay que reconocer ciertas agujas en el pajar como La joven de la perla (2003).

¡El Rey ha muerto, que viva el Rey! Lamentablemente, su primogénito Eduardo está más preocupado por la joda que por el trono. Al querer casarse caprichosamente con una yanki divorciada, debe abdicar el trono a su hermano Jorge (parece que no había lugar para imitar a Enrique VIII). Jorge VI (el padre de la Reina que en La pistola desnuda hace el primer lanzamiento en un juego de béisbol) no sólo se las tendrá que ver con ser el primer monarca que no sucede a un Rey muerto, sino que también con la Segunda Guerra Mundial que ya es inminente. Además, tiene que lidiar con un terrible pánico escénico y un tartamudeo que lo habían tenido al margen de la corona. La historia se mantiene entre el Rey (Colin Firth) y su “doctor” (Geoffrey Rush) hasta que el primero de ellos debe dar un discurso, por radio, avisando al pueblo de que la guerra con Alemania ya es una realidad.

Más allá del “basado en un hecho real”, Tom Hooper va construyendo un personaje patético que escapa constantemente a su destino, logrando que todos los espectadores a veces le tengan lástima y otras bronca. Suele pasar en la vida que uno habla con un tartamudo o alguna persona con una afección en el habla y quiera terminar sus frases constantemente. Aquí se logra lo mismo, las trabas orales del Rey son insoportables. Todos los espectadores del cine abriendo la boca, tratando de ayudar, de acompañar al pobre hombre para que no deje colgadas las palabras por la mitad. Seguramente el director se vio en la problemática de tener que evitar el gag de las deformaciones faciales por los esfuerzos del personaje al querer hilar una oración y ha salido airoso. Los toques de humor se centran sólo en su terapeuta, que tendrá que reelaborar toda expresión oral de la boca del Rey. La expresión más primitiva que se usa al instante de nacer y la más importante a la hora de querer que algo salga desde el interior del cuerpo, la sensación más exterior que se produce en la exhalación del propio aire y que debe poder controlarse para que el resto pueda entender.

El discurso del Rey no es sólo una película de época, es una demostración de la política moderna, donde cada político es una puesta en escena programada. Donde el que no es líder puede hacerse pasar como tal si enfatiza en ciertas palabras o su expresión corporal lo acompaña lo suficiente. Tal vez cuando el “Doc” toma la cámara y dice “Con razón el Presidente es un actor, para verse bien” (Volver al futuro, 1985) sea un gesto de conciencia de todo eso, de dar una imagen diseñada para que la gente vea. En este caso, dar una voz. Por eso, cuando el Rey mira a Hitler dar un discurso, lo ve envidioso del talento en la oratoria y de su infalible retórica. Así, el Rey se va construyendo una voz, una fuerza oral para su pueblo en el momento de la guerra. Y, también, Hooper crea otra aguja en el pajar, mientras el monarca, conforme avanza la película, va alzando la cabeza eliminando poco a poco la vergüenza de ser quien le ha tocado ser.

Adrián Zorgno es alumno de segundo año de la carrera de Periodismo y Crítica Cinematográfica de CIEVYC

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