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VIII Semana de la Crítica-FIPRESCI: CUANDO MAS CONOZCO A LOS HOMBRES, MAS QUIERO AL ZOMBIE
Survival of the dead (2010) de George A. Romero. Con Alan Van Sprang, Kenneth Welsh y Kathleen Munroe. EEUU/Canadá, 2010.
El cinismo político y social de Romero no es novedad, pero esta vez llega al pesimismo absoluto. La sociedad, los Shopping, los militares, Bush hijo y las redes sociales tuvieron su turno. Esta vez, el director se carga a la familia. En un mundo asediado por la plaga zombie, los humanos pierden de vista las prioridades para sobrevivir y no aprenden a convivir. Todo el mundo tiene Internet, pero nadie un hogar. Una reflexión similar hace Marylin Delpy (Rashida Jones) cuando el creador de Facebook revisa cómo van las cosas en Bosnia: “No tienen carreteras pero tienen Facebook”. El ser humano no aprende a sobrevivir sino que busca la comodidad antes que un orden. Ahí es donde Romero aprovecha y se encarga de llenar de sangre al modelo de familia.
Vapuleada por la crítica seria y aplaudida por el público en el Festival de cine de Venecia, Survival…rompe nuevamente la cronología romeriana ubicándose entre Diary of the dead y Land of the dead, reaparece el actor Alan Van Sprang interpretando esta vez al Sargento Crockett. Tal vez es un intento del director de armar una trilogía con un núcleo interno unido por este personaje. Esta vez, el video que filmaron los jóvenes de Diary… cuando el soldado les roba, fue subido a Internet y no puede parar en ningún lado sin que lo reconozcan. El, junto con otros mercenarios, sigue asaltando a cualquier humano errante que se les cruce (como se ve en Diary…) hasta que un joven les muestra un video en Internet del viejo Patrick O’Flynn, invitando a quien esté con vida a la Isla Plum, libre de zombies, y deciden ir. Pero la realidad es que O’Flynn fue echado de la isla por Seamus Muldoon, jefe de la familia rival de su clan, por querer eliminar a todo zombie. Muldoon tiene la esperanza de enseñar nuevas costumbres a los zombies como trabajos de granja y comer carne no humana, por eso los reúne en su finca. El Sargento y su grupo se unen a O’Flynn para recuperar el control de la isla.
La historia se plantea en el sur. Lugar ideal para establecer una división. La razón contra el fanatismo religioso (Muldoon no mata zombies porque es pecado). La intención de truncar la naturaleza del zombie es completamente simétrica a la intención norteamericana de imponer su american way of life por sobre cualquier cultura (más aun si tiene petróleo) para acoplarla a la suya. Y, en medio, la disputa eterna de apellidos. Como Clint Eastwood en Por un puñado de dólares (Sergio Leone, 1964), el Sargento interfiere en el conflicto de dos familias para ponerle fin a los malos de sombrero negro. Romero construye un personaje del spaghetti, sucio, solitario y violento, pero con un código de honor que lo arrastra a prestar ayuda. Sigue el camino “del bien” pero busca motivos como la venganza o el dinero como excusa. Con el motivo inconciente de buscar un hogar (siempre presente en el héroe y también en los humanos de Romero) pero siempre condenado a vagar por el capricho pesimista del director y del cine. Logra así, desacralizar el duelo, reírse de John Ford y construir un western como Leone manda.
¿Qué es lo que queda después de morir? La monotonía del trabajo y el deseo de venganza. Aquí, al igual que el inicio de Land… podían verse diferentes zombies haciendo mecánicamente el trabajo que hacían cuando estaban vivos: hay un zombie cartero, otro arando el campo, otro cocinando, otro andando a caballo. El pesimismo de Romero se esconde bajo el cine de género y el humor negro lleno de running gags que dejan todo intento de terror a un lado. Por eso duele que su obra sea calificada dentro del cine zombie, siendo un autor comprometido con su mensaje y con su manera de hacer películas. Escapar de una etiqueta es algo que sólo el tiempo puede lograr.
Adrián Zorgno es alumno de segundo año de la carrera de Periodismo y Crítica Cinematográfica de CIEVYC
