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BAFICI 2011: SOLUCIONES PRÁCTICAS
Cracks de Nácar / Daniel Casabé y Edgardo Dieleke / 2011
Burrowing / Henrik Hellström y Fredrik Wenzel / 2009
A problem with fear / Gary Burns / 2003
Hay algo casi fatal en la mala elección de películas para un cinéfilo, no es que nuestras vidas no sean lo suficientemente interesantes pero en un festival la programación diaria debe ser solidaria. Si la suerte ayuda, seguís hasta que no quede nada más por mirar. De lo contrario, la auto profecía de terror se cumple y todo se pone oscuro. Esta nota se trata sobre decisiones erradas asumidas con total dignidad.
Ser original. Llegar y sacar para la primera que empiece es siempre una buena idea, es darle espacio a lo espontaneo para que nos sorprenda. El destino decidió: Cracks de Nácar (Argentina, 2011). Este documental nos presenta a Rómulo y Alfredo, dos veteranos apasionados por un deporte bastante particular: jugar al futbol con botones. Los títulos de presentación muestran una pared llena de fotos (unas 20, cada una de las cuales es recorrida en plano detalle por segundos eternos). Esta sensación de vacío acompaña a toda la película que se sabe esconder bajo una edición atractiva. El deporte es la excusa para contar las historias de vida de estos dos personajes simpáticos y reflexionar sobre la amistad masculina, pero la intervención de los directores para generar tensión o empatía, aleja. El engaño como búsqueda de la verdad es una tesitura confusa y muy difícil de defender.
Espíritu de festival. El canon estético hoy en día es definido en cierta medida por la circulación de películas fuera del circuito comercial popular. Es una categoría incomoda pero existe: película de festival o lo que los franceses de los ´30 llamarían pièce-bien-faite. Burrowing (Suecia, 2009) pertenece a este grupo. La fotografía busca una belleza sublime, respira a partir de travellings virtuosos y apela a la provocación directa de la sensibilidad del espectador. Sebastián es un niño que recorre su barrio y observa los desechos de la vida contemporánea. Él representa a Dios en este mundo en ruinas, un dios moralista que da miedo (su voz omnipresente, los picados a partir de los que mira y la música de monasterio que acompaña cada una de sus conclusiones, no dejan lugar a la ambigüedad). Este Dios infantil que solo busca castigar nos muestra como le cambian los pañales a un bebé en una calle sucia mientras la luz del sol llena de calidez el cuadro o como durante un baño en un lago paradisíaco, se resbala del cuerpo del padre y casi se ahoga. El llanto desgarrador del lactante como consecuencia de la búsqueda de nuevas imágenes impactantes es lo único que uno va a conservar de la película.
Mirar sin tanta inocencia. Las huellas de otras escrituras junto a las influencias externas forman parte de nuestro cine, no nos vamos a andar sorprendiendo demasiado. A problem with fear (2003, Canadá) parecía un buen punto de partida para explorar las consecuencias de las interacciones de componentes originales y releídos en una película. Laurie es un joven querible que le tiene miedo a casi todo pero lleva una vida mas o menos normal (trabaja en un supermercado, tiene una familia un poco freak y una novia pesada pero simpática). Empieza a paralizarse y la película a enloquecer a partir de la sospecha de que él es el culpable de todas las tragedias de la ciudad. La locura que podría iniciar la exposición de una mirada personal del artista, coincide con el momento en el que se vuelve predecible el relato. No habla sobre los miedos, sino que hace una distopía adolescente y una de acción fallida mezclando escenas y chistes ya vistos en demasiados lugares.
Florencia Konaszczuk es alumna de segundo año de la carrera de Periodismo y Crítica Cinematográfica de CIEVYC.
Este artículo también se publica en http://www.estoesunbingo.com.ar


qué buena nota! a veces se hacen densas las coberturas y estas ideas de unir películas me parecen positivas!
felicitaciones!