abr 26, 2011

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BAFICI 2011: The advocate for Fagdom

BAFICI 2011: The advocate for Fagdom

The advocate for Fagdom / Angélique Bosio/ 2011 / Francia

Este documental retrata la vida y las turbulencias de Bruce LaBruce. Sus principios en la época Punk y cómo la vivió, un caldo de cultivo para empezar su camino. Una idea que creció hasta ser aceptada por una masa oprimida y condenada socialmente por la sola justificación de pensar y actuar diferente sexualmente. Su leyenda nace en la era postpunk, cultura a la que le dio una vuelta de tuerca, enmarcando violencia, sexo y sadismo a la pornografía homosexual.

El mismo LaBruce es el anfitrión del documental, se explaya en comentarios y responde preguntas sobre las imágenes. Las participaciones de viejos compañeros de rodaje y figuras del ambiente (Gus Van Sant, John Waters, Harmony Korine) le dan un halo de distinción.

Las entrevistas estáticas intentan contraponerse con el movimiento del material de archivo (en algunos casos inédito). La selección de imágenes es en primera instancia en blanco y negro, en lugares asfixiantes únicamente centrados en la acción. El fantasma de director polémico no se refleja en ninguna de ellas, queda en el medio de la transgresión, sexo con un poquito de sangre o una cuerdita de más hoy no escandalizan a nadie. Es interesante ver a LaBruce crecer junto a su tiempo como director. Crea personajes y modifica historias a su gusto.

Un zombi redentor (L. A. Zombie, 2010) que mediante penetración vuelve a la vida a una persona muerta, pero como zombi. Da a entender que a la homosexualidad dentro de todos sólo hace falta despertarla, o también parodia que sea una enfermedad contagiosa que se puede llegar a propagar. Hacia el fin del documental se posa sobre Otto (2008), el retrato de su vida comentada. El zombi que vive en nuestros tiempos, pena por el mundo al ser diferente y sufre el maltrato por la falta de entendimiento. En sus 92 minutos The advocate for Fagdom da una pincelada tras otra, para terminar formando una imagen para quien vio el corto sin tener idea de quién era LaBruce. Lo malo es el abuso de las pinceladas. Se terminan repitiendo las opiniones de la paleta de colores, afirmando lo reafirmado antes por personas distintas y se termina dispersando bastante la atención. Quizás podría haber durado un poco menos.

Un tómalo o déjalo grande como una casa, pero que entre las dos opciones deja picando la idea de espiar alguna de las películas mostradas.

Alejandro Di Menna es alumno de segundo año de la carrera de Periodismo y Crítica Cinematográfica de CIEVYC

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