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DOSSIER CAETANO: TUMBEROS, LOS DUEÑOS DEL PABELLON
Tumberos (2002, miniserie para TV), de Adrián Caetano
LA HISTORIA, OFICIAL.
La miniserie Tumberos cuenta la historia de Ulises Parodi, un abogado famoso que es encarcelado por asesinar a Gisela, una modelo. Después de una noche de alcohol, entre sueños recuerda vagamente haberla acuchillado junto a su amigo Pablo, pero en concreto nunca asegura haberla matado. Parodi no pierde las esperanzas de que se demuestre su posible inocencia; pero Pablo, su mejor amigo y socio, lo abandona, y su mujer y su hija Lucía se van de viaje para relajarse ante el acoso de la prensa, aunque esta última vuelve a buscar a su padre, ya que no puede vivir sin él. Lorena, una empleada de Parodi, decide ayudarlo a salir.
Dentro del penal, Guillermo “Willy” Marmotta es el “pluma” (líder del pabellón). Willy fue mandado a la cárcel por Parodi, quien defendía al su tío y diputado Duran Gaetano. Además de Willy están “El perro”, “Rada”, Walter y un travesti, Mariana, que es la “mujer” de Willy, entre otros menos importantes. Lorena descubre movimientos oscuros a partir de la muerte de Pablo y se da cuenta de que Duran Gaetano le hizo un “trabajo” (en términos macumberos significa maldición) a Ulises para que mate a Gisela. Duran Gaetano es el líder de una secta que practica rituales extraños en los que Lorena empieza a participar mitad investigando, mitad gozando. Ni bien es iniciada por la secta, la sacrifican.
A medida que pasa el tiempo, Parodi va acostumbrándose al estilo de vida carcelario. De ser un abogado ambicioso pasa a conformarse con casi nada. Poco a poco, toma importancia dentro de la cárcel. Cambian a todos de pabellón y pasan a otro donde conocen a “El seco”, un preso culto y revolucionario. Al ver tan lejana la posibilidad de salir por las buenas, Ulises y su nuevo compañero organizan un motín. “El seco” muere y Parodi, ya único líder, logra matar al jefe de guardia, robarle la ropa y – como en Expreso de medianoche (Parker, 1978)- escapar por la puerta grande.
UN TOQUE DIFERENTE
Parodi es diferente a los protagonistas del cine de Caetano. No es de clase baja, es famoso, poderoso, respetado, adinerado, ambicioso, delicado y – para los tumberos- un puto, un cagón. Sin embargo, a medida que pasan los capítulos, demuestra estar al nivel de cualquiera, cambia su actitud, se la banca. El final de Tumberos también es muy distinto a los de las películas que Caetano había hecho hasta el momento. Tanto en Bolivia (Caetano, 2001) como en Pizza, birra, faso (Stagnaro/Caetano, 1998) los protagonistas mueren; en Un oso rojo (Caetano, 2002) termina muerto en vida, sin familia, sin amor, sin nada. En Tumberos, en cambio, el protagonista escapa de la cárcel y recupera la felicidad.
La mayor relación que hay entre las películas del director con la serie (aparte de que los otros personajes sean marginados) es la importancia que se le da a los títulos. En todas sus películas son parte de la trama, pues a medida que pasan va revelándose importante información. En la serie, cada capitulo presenta los títulos de forma original sin que el televidente se distraiga de lo que sucede.
Los personajes de Caetano no se rigen por los códigos de la legalidad. Así como en Pizza, birra, faso se le robaba a un paralítico o a desocupados, en Tumberos se viola a un anciano o se traicionan entre presos o entre policías. Willy pregunta en un momento: “¿Por qué a él que es abogado lo tratás de usted y a mí de vos?”, esta frase describe al cine de Caetano. Mientras que la muerte de los presos la filma con música triste de fondo y cámara lenta, a la de los policías como si no importaran, caen como muñecos.
LOS CHICOS DE LA GUERRA
Galtieri es el nombre del celador de Tumberos, quien ejerce constantemente el poder sobre los presos. Galtieri también fue quien declaro la guerra al Reino Unido por las islas Malvinas. En varios momentos de la serie se compara a los prisioneros con chicos. El seco dice que son chicos. Hay una escena en la que se ve a Galtieri mirando cómo los presos afilan sus facas. Cuando Parodi ve lo mismo, esta vez los que afilan las facas son niños. Ahí se demuestra el punto de vista de cada uno de los personajes. En otra escena hay un montaje paralelo entre la escuela a la que va Lucia y la cárcel. En la escuela vemos a los niños jugando y robándose útiles mientras los presos hacen cosas similares. Los presos son como chicos: juegan, se pelean e imaginan cosas imposibles. “Chicos” también fueron llamados los jóvenes que combatieron en aquella guerra, a quienes se mandó (casi literalmente) al muere. Finalmente, en el motín (revolución), los militares entran en la cárcel y matan a “El seco”. Matándolo, acaban con la cultura y la posibilidad de pensar diferente.
HÉROES Y DEMONIOS
Parodi[1] es un hombre que vive para conseguir dinero, para trabajar (lo exterior / lo material). Las fiestas, las mujeres y el alcohol son sus pasatiempos. Descuidó a su familia (lo interior / lo espiritual). Por esto va a la cárcel[2] (si no hubiese ido a esa fiesta, tampoco habría matado a Gisela). Pablo[3] es su mejor amigo, su compañero de toda la vida, su otro yo.
Una vez preso, Parodi no reconoce a ese tal Willy[4] a quien hace unos años mandó a la cárcel. Willy es la fuerza física. Pelea, fanfarronea con su pene supuestamente enorme y tiene sexo sin amor delante de todos. Según Willy, lo más importante es ser famoso y tener celulares. Mientras no lo reconoce, Parodi está negándose a sí mismo, pues ambos piensan igual, son la misma clase de persona. Tanto Willy como Parodi son ese hombre encandilado por las luces de lo material.
“El perro” siempre reza. Aconseja a Parodi que con fe se puede salir, que no importa si se es culpable o inocente, que lo único importante es la fe. Con sus rosarios, oraciones y estampitas es el hombre religioso, el hombre del espíritu. “El seco” es quien intenta cambiar las cosas pensando. Con sus libros, pensamientos y frases es el hombre culto, el representante de la razón. En el pabellón manda “Willy”. Lo físico, lo superficial es lo que abunda. Lentamente Parodi va conociendo a “El Perro” y “El seco” (el espíritu y la razón) y logran sacar a Willy de la cárcel.
Duran Gaetano[5] fue quien le hizo un “trabajo” a Parodi. Gaetano con su bastón, su traje negro, su temible voz y su presencia, su poder en la secta, representa el mal, es el demonio. El diablo, invocado por la ambición del hombre, está en la ciudad y – como dice Lucía- “tanto adentro como afuera es un infierno”. El castigo para el hombre que ha descuidado su vida es la prisión.
Pablo (el otro yo de Parodi) se borra, no aparece, lo traiciona. La única visita que le hace es para avisarle que no se puede hacer nada. En esa visita, Ulises le roba el reloj (tiempo) y dinero, lo mas importante para Pablo. Quitándole estas cosas se demuestra que Pablo/Parodi ya no las necesita. Cuando Parodi toma conciencia de lo que fue en su pasado, Pablo muere y ya no existe más ese antiguo Ulises.
Se ven caballos continuamente. Caballos en sueños, en recuerdos, dibujados en las paredes o como juguetes. Según los macumberos, los espíritus ven a los humanos como caballos, como animales.
Finalmente el motín (caos para obtener un cambio) se concreta y Parodi queda al mando. Entonces se rapa[6] y se viste con harapos, lo que marca un cambio interior, una liberación, un nuevo Parodi. Ya no necesita ni de “El seco” ni de “El perro”. Ambos mueren, él puede arreglárselas solo. Con el ascenso personal de Parodi, simétricamente, se ve la caída de Duran Gaetano, quien acaba muriendo. El diablo se va. Parodi es libre, ya entendió el mensaje. Para escapar, Parodi mata al jefe de guardia (hombre corrupto y ambicioso), se pone su ropa (cambia, se convierte) y escapa por la puerta principal[7], salvándose.
Luciano Díaz es alumno de segundo año de la carrera de Periodismo y Crítica Cinematográfica de CIEVYC
[1] Como Ulises (Odiseo en latín) de La Odisea de Homero, hace un “viaje” al igual que Parodi. Su progenitor viaja para reencontrar a su padre. Su mujer lo espera. Se rumorea que la mujer de Parodi lo engaña pero en realidad solo tiene pretendientes, igual que Penélope. En el primer capitulo de la serie, a Parodi lo llaman Parodia, lo que da a entender Parodia de Ulises.
[2] La cárcel es un lugar que cambia a la gente. Sirve para reflexionar por lo que se hizo en el pasado, como Parodi lo hace.
[3] Pablo Virginias refiere a la novela Pablo y Virginia de Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre, en la que los dos protagonistas son muy unidos desde chicos y disfrutan de lo natural y nunca de lo tecnológico (lo material).
[4] El nombre completo de Willy es Guillermo Marmotta. A esta clase de hombre que aprecia mas lo material que lo espiritual, Caetano lo llama Marmota.
[5] Increíble coincidencia sonora con el nombre de Adrián Caetano. Tanto Gaetano como Caetano son los encargados de dejar el mismo mensaje a los humanos/televidentes.
[6] Este recurso fue usado anteriormente por Martín Rejtman en Rapado y también por Bruno Stagnaro en la miniserie Okupas. En los tres casos tiene el mismo sentido, el de indicar una suerte de libertad del protagonista.
[7] Parodi sale de la misma forma que Ulises (Odiseo) entra. Ambos cruzan la puerta disfrazados de su opuesto, de aquello que no son (rey/mendigo – preso/policía).



buenisimo tu punto de vista, lo de los chicos y malvinas genial