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18 Festival Cievyc: CERO EN CONDUCTA
Pequeña de Victoria Álvarez. Con Siomara Faure y Maria Celia Garcia. 10´ 38´´. 3º año 2011.
Romina Quevedo también escribió sobre Pequeña acá
Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.
Julio Cortázar – Casa Tomada
La secuencia inicial de Pequeña (Victoria Alvarez) muestra una plaza con juegos infantiles. Un corte a negro y el nombre de la productora: mirada films. Infancia-juego y mirada-responsabilidad quedan fusionadas. El cortometraje muestra la lucha entre estos dos opuestos a partir una cámara estática que recorre una casa antigua. Seguimos las travesuras de una nena de unos 10 años que no sabe qué hacer para vencer a un espacio que la aburre. La puesta en escena convierte a la casa en una figura geométrica que se define como una suma de muchos detalles ubicados en perfecto equilibrio. Los colores cálidos, la luz brillosa y las puestas en abismo hacen que recorramos el cuadro en busca de detalles. El espectador-adulto-poderoso siente tranquilidad y placer en el orden. Sin darnos cuenta, al disfrutar de la belleza de las imágenes, penetramos en la pantalla y nos convertimos en un personaje más. La fantasía del cine total se convierte en realidad. Pequeña ahora es una lucha desequilibrada: nena versus director y espectador.
Los relojes empiezan a marcar el tiempo de juego. Un sahumerio se consume y un ventilador de pié ruidoso no deja de funcionar. Se ven fragmentos de nuestra presencia: un cuerpo de voyeur pesado y su respiración grosera que infla una sabana como si de un globo se tratara. La cámara-mirada sigue deleitándonos con luces y sombras. Es clara la conspiración del tiempo y el espacio sobre la acción (nena). La banda de sonido remarca la distancia entre la casa y el exterior. Solo una ventana los separa pero se escucha como si estuviera a kilómetros. La nena intenta expresarse a partir de un acto de liberación.
Pequeña es, entre otras cosas, un ejercicio de minimalismo paranoico en clave cortazariana. Pesadilla o solo una tarde aburrida y calurosa. El cortometraje satisface al mismo tiempo la necesidad de control del que mira desde la seguridad de su butaca y el deseo de la directora de terminar su corto a tiempo contra la distracción de una nena-actriz que solo quiere jugar. Quizás se trate solo de una broma al lugar cómodo del espectador-aburguesado y un llamado a no abandonar nunca la diversión y la creatividad a la hora de sentarse a ver, hacer o criticar cine.
Florencia Konaszczuk es alumna de segundo año de la carrera de Periodismo y Crítica Cinematográfica de CIEVYC.

