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18 Festival Cievyc: Yo tengo un sueño
Anhelo onírico, de Victoria Bordachar Salaberry, con Guadalupe Longo Salaberry, Natalia Freitas y Marta Bondoni, 6’34’’, 2° año.
Pablo Flaherty también escribió de Anhelo onírico acá
El descanso es importante para un ser humano. Después de una gran pérdida de energía el cuerpo debe recargar sus baterías mediante el reposo, el “sueño reparador”. La falta de ello puede provocar cansancio, mareo, náuseas y que las personas se sientan atontadas debido al desgaste físico. Aunque ese término también podría usarse para describir una fantasía a realizarse en el futuro, el deseo de una persona.
El corto Anhelo onírico plantea la ilusión de una niña. Mediante un vívido sueño (o por el mareo de no haber descansado) se muestra su deseo: que su madre vuelva a ser la de antes. La tonalidad de los decorados diferencian los momentos que pertenecen a los sueños de la pequeña de los que pertenecen a la realidad. El decorado frío, con empapelados viejos, poca luz y espacios grandes, representan la realidad, creando una sensación de abandono. A esto se le suma la apariencia de su madre, una persona inerte, que de tan demacrada permanece en una cama, casi sin posibilidades de movimiento. El deseo de la niña está mostrado con colores marrones y verdes, en lugares llenos de vegetación, con árboles y mucha naturaleza, creando un paisaje alegre con las texturas y pinceladas de un lienzo, por donde transitará el personaje representando su propia fantasía.
En el escenario de ensoñación, una flor se marchita. Es la que se ha visto en la realidad, inmortalizada en una foto. Es el recuerdo de lo que fue una vez bello y que terminará envejeciendo, representando a la madre. En la fantasía, las hojas de los árboles comienzan a caerse, algo está modificándose, la protagonista necesita un cambio, necesita vivir otra realidad. En ella la nena agarra un espejo que refleja su utopía, llena de brillo, de música y una madre que está completamente presente.
En el corto se escucha en off el relato (y luego vemos a los personajes leyendo el libro), de dos fragmentos de “Mi planta de naranja lima” (de José Mauro de Vasconcelos), que narra en primera persona la vida de Zezé, un niño que vive en la pobreza y que tiene que aguantar constantemente los maltratos de su padre, pero aún así tiene esperanzas en el futuro. Tanto Zezé como la nena del corto pueden asemejarse mediante ese rasgo, ambos tienen fe y quieren realmente que el futuro cambie para mejor: la pequeña, que se identifica con el libro, se lo lee a su madre.
Quizás la fantasía se cumpla, quizás su madre se mejore. Quizás no, quizás todo ha sido parte de un sueño dentro de otro sueño. O quizás, simplemente, la niña comience a llamar “mamá” a la otra figura femenina que aparece y que cumple por momentos la tarea de una madre: arropar a sus hijos y leerles cuentos por las noches.
María Florencia Villalba
es alumna de 2° año de la carrera de Periodismo y Crítica Cinematográfica de Cievyc


Muchas gracias por la critica! interesante. y parece salida de mi boca. osea acertaste bastante, y lo del libro claro es un punto de union entre zeze y delfina, entre esas ganas de soñar, de sentir que las cosas pueden ser mejor, y en darle esperanzas a su madre y fuerza para salir adelante, provocarle una sonrisa, y un momento de seguridad y paz, como los que antes ella lograba con su niña es como una etapa de crecimiento y madurar de la niña para pasar a ser ahora la madre, ser la que da fuerzas y logra asimilar esto y estar en todo momento con su madre.el hacer real ese mundo onirico, o quedar atrapada en ese mundo como se demuestra al final. En fin me gusto tu critica, bah en realidad es mas bien como un analisis de la situacion, lo sensorial, etc. en fin Saludos!
Hermoso análisis. Excelente narración. Felicitaciones. Has captado varios detalles del corto, casi todos, me alegro mucho. Me emociono el analisis. Gracias por tomarte el trabajo de analizarlo.
ja! ¡que nota más divertida! Se me fué el sueño!
La cobertura se complementa con versiones “serias” y “libres” de los distintos cortos.
un placer!